
Una mañana soleada, Riley el Pingüino estaba muy emocionado porque su familia iba a visitar el jardín comunitario.

Mientras Riley se deslizaba por la entrada, vio a muchas familias trabajando juntas para plantar vegetales. ¡Riley quería aprender y ayudar también!

La familia de Riley tenía un lugar especial solo para ellos en el jardín. Hoy, a Riley se le encargó ayudar a plantar semillas en ese lugar.

Con concentración y cuidado, Riley colocó suavemente las semillas en la tierra. Estaba orgulloso de contribuir a los esfuerzos de su familia.

Después de plantar, era hora de regar las semillas para ayudar a que crecieran fuertes y saludables.

Riley aprendió lo importante que era regar las semillas justo lo necesario, ni mucho ni poco, y observó cuidadosamente cómo caía el agua.

Una ardilla amigable asomó desde un árbol cercano, recordándole a Riley su nueva responsabilidad: ¡regar las semillas todos los días!

Riley conoció a otros niños que cuidaban sus plantas. Compartieron historias y consejos sobre sus deberes en el jardín.

Mientras exploraba, Riley descubrió un rincón secreto con divertidos gnomos que parecían estar cuidando las flores florecientes.

Riley se dio cuenta de por qué los deberes de todos eran tan importantes: juntos, mantenían el jardín saludable y lleno de vida.

Sentado con su familia en un banco de madera, Riley pensó en todo lo que había aprendido. Estaba ansioso por seguir ayudando al jardín a crecer.

A medida que el cielo se oscurecía y las luciérnagas danzaban a su alrededor, Riley no podía esperar para volver y continuar con sus responsabilidades en el jardín.

Resumen del Cuento para Dormir
Riley el Pingüino fue al jardín comunitario con su familia. Aprendió cómo plantar semillas y regarlas correctamente. Durante el día, Riley conoció nuevos amigos, exploró el jardín y se dio cuenta de la importancia de cuidar sus responsabilidades para mantener el jardín saludable.