
Riley el Pingüino vivía en un hogar acogedor con una cálida cocina. Cada mañana, el dulce aroma de las galletas llenaba el aire. La luz del sol hacía que las plumas de Riley se sintieran agradables y cálidas.

Cada día, Riley caminaba por la casa para descubrir algo nuevo. Riley también quería aprender a hacer cosas por sí misma.

Pero hoy era especial; el aroma de las galletas era extra dulce, y Riley se sentía aún más ansiosa por ayudar a hacerlas. Riley se subió a un pequeño taburete para mirar sobre el mostrador donde estaba la masa de galletas.

Riley intentó darle forma a la masa de galletas, pero fue un poco complicado. La masa se derramaba aquí y allá, creando un pequeño desastre feliz.

Sintiendo un poco de frustración, Riley se acurrucó junto al gato de la familia en la ventana soleada. Con un suave ronroneo, Riley se sintió alentada a intentarlo de nuevo.

Riley respiró hondo y pensó en cada paso. Riley dibujó imágenes de galletas con flechas en la pizarra para ayudar a recordar cada paso necesario para hacer la galleta perfecta.

Con enfoque y determinación, Riley logró darle forma a la masa con precisión y la colocó en la bandeja de horno correctamente. ¡Éxito al fin!

Riley brillaba de felicidad mientras las galletas se horneaban, listas para ser compartidas. Riley miró al brillante tazón de naranjas y plátanos cercanos y prometió intentar hacer una ensalada de frutas la próxima vez.

Los miembros de la familia aplaudieron y agradecieron a Riley. Sus palabras hicieron que Riley se sintiera más segura y alegre.

Riley comió una galleta bajo el cálido sol exterior, pensando en lo divertido que era hacerse independiente y hacer las cosas por sí misma.

Ahora, Riley estaba entusiasmada con más cocina y ayudar en la cocina. Riley planeaba nuevas recetas al lado de las hierbas de dulce aroma, soñando con deliciosas sorpresas.

Con nuevas habilidades, Riley no podía esperar las sorpresas y tareas de mañana. Riley se sentía emocionada y lista para cualquier cosa, sabiendo que puede lograr sus objetivos.

Resumen del Cuento para Dormir
El pingüino Riley decide ayudar en la cocina haciendo galletas. Al principio fue un poco difícil, pero con un poco de ánimo y determinación, Riley lo logra. Después de hacer galletas, Riley se siente feliz y lista para probar más aventuras culinarias.